El mito del agua hirviendo para el Té

Derribando mitos:

No es verdad que si el agua ha hervido no podemos utilizarla para preparar nuestro Té. El mito dice que en el punto de ebullición el agua pierde el oxígeno disuelto en ella, dando como resultado un Té insulso… Lo cierto es que el oxígeno se libera a una temperatura mucho más baja que en el punto de ebullición; y a los 40º ya ha perdido casi todo el oxígeno que contiene. Por este motivo, el agua hervida tiene la misma cantidad de oxígeno que la que se utiliza para infusionar el Té (entre 70º y 95ºC); lo que sí es muy importante es -una vez hervida- dejar que el agua se enfríe y alcance la temperatura indicada para la infusión que vamos a tomar. ¡Nunca pongas agua hirviendo sobre las hebras!.

De hecho, si no se cuenta con agua «pura» y creemos que la nuestra puede contener un alto contenido de minerales o componentes químicos indeseados, hervir el agua (y luego llevarla a la temperatura que deseamos) es una muy buena forma de eliminar estas impurezas y obtener un mejor Té.

Así que ya saben, a no creer todo lo que se dice! Y ante la duda, consulten con fuentes confiables.

Fuente: «Manual del Sommelier de Té» de Victoria Bisogno.

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